miércoles, 13 de diciembre de 2017

BANDERAS DE DESCORTESÍA

La bandera es un trozo de tela, generalmente rectangular, cuadra o triangular, que se utiliza como adorno en las festividades y que sirve también, aunque en desuso por la tecnología, para hacer señales en los buques y en la costa desde los semáforos (sistemas de señales ópticas y de banderas).


Faro antiguo de Camariñas. Costa Da Morte
No deja de ser un tejido que al incluir colores, bordados, o dibujos, representa los valores de una nación, conjunto de países, o simplemente de un club. Es obvio que su importancia no viene dada por su valor material sino por lo que simboliza, y por ello, guste o no, más o menos, merece el respeto de toda persona bien educada; norma fundamental para la convivencia cívica en la sociedad, y en nuestro caso entre vecinos de pantalán.



En Europa, el uso de banderas como representación de un país, tienen casi todas su origen en el siglo XV, de la edad moderna, en la que el orden feudal (nobleza y clero), fue sustituido por el de Estado-Nación. En las marinas, con anterioridad, además del pabellón,  las había para otras funciones. Variados eran los modelos y usos de ellas: bandera de llamada para avisar a la tripulación que se zarpaba; de pagamento mientras duraba el pago las dotaciones;  partenza usada en las galeras cuando se disponía a salir de puerto; la de pedir práctico o sanidad; la de transporte de pólvora (actualmente de explosivos); de rentas que hoy equivaldría a la de Hacienda; de petición de plática o sanidad; de salida, que usan los mercantes para avisar a la dotación; de sangre (roja), que izaban los piratas significando su propósito de batirse hasta el último momento; la de señal que avisaba inicio de señales; morrón de socorro que se enrollaba con filásticas en señal de pedir auxilio; negra que usaban los piratas indicando que no daban cuartel; neutral indicando que un navío no participaba en la guerra; supuesta o engañosa, que izaban barcos de guerra diferente a la suya para esconder su verdadera nacionalidad (a esto se llama disfrazar la bandera); luto, a media asta o con un crespón negro en el pabellón; de  conveniencia, muy utilizada ahora; además, actualmente las distintas banderas del Código Internacional, y muchas otras con diferentes significados. 



Es indiscutible que las banderas gozan de una importancia según lo que represente, y aún en el caso de que haya quien no se sienta identificado con sus colores, debe respetarlas, no sólo por imperativo de la ley, sino por educación y consideración al prójimo. En los buques y embarcaciones existe normativa que regula su uso, bien sea en buques de la armada, mercantes, pesqueros, o deportivos (Banderas y pabellones, los buenos usos y cotumbres), y otros aspectos de protocolo con relación al país, comunidad, aguas de navegación., etc. Normas que generalmente están basadas en conductas de buena educación, pero que en ocasiones se observan irregularidades en su utilización: no izarlas navegando; pabellón de un tamaño minúsculo, muy inferior a  otras enarboladas; colocadas en lugares inapropiados, o sin orden de protocolo; sucias, deterioradas o izado con otras improcedentes. Normas reguladas por las leyes para embarcaciones en puerto, fondeadas, o navegando, que Generalmente no se cumplen por desconocimiento de la norma, por indiferencia, y también en no pocas ocasiones, en nuestro país, por intencionadas actitudes irrespetuosas. 

Un ejemplo de lo que significa para muchas personas el pabellón de la nación es su defensa por el infante de marina Martín Álvarez, suceso acaecido en la lamentable y triste batalla de San Vicente, donde el coraje y valentía de unos hizo menos amarga la derrota por la cobardía de otros.
Desconozco si ha existido alguna bandera que su uso fuera el de ofender al enemigo, y mucho menos al amigo o vecino de amarre. Al igual que existe la bandera de cortesía, como es el izado del país o comunidad que visitas, hoy existen de descortesía, porque descortés es que un vecino te ice una bandera claramente identificada con una ideología política, que no une, sino separa, y  por su ostentoso tamaño está haciendo alarde  de su credo sin tener en consideración a aquellos, que por su condición apolítica, u otros que por no coincidir con esa ideología  les  supone molestia o agravio, y por educación, o temor a roces innecesarios, se ven obligados a soportar izados,  idílicos estandartes para aquellos, y prosaicos para estos; formas de ver según el cristal con que se mira, todas respetables, cuando no se pavonea de ellas. El inmoderado y excesivo aprecio de una persona a sí misma por sus ideas, que atiende desmedidamente al propio interés sin tener en cuenta el de los demás, es una muestra de descortesía, en esta ocasión hacia los vecinos del puerto. Esto, lamentablemente sucede hoy, pero no es nuevo: las malas formas y buena educación nunca han sido maridaje.











martes, 22 de agosto de 2017

DONDE LA RAZÓN Y LA PASIÓN SE ENCUENTRAN




A todos los cofrades, todos de buena voluntad, porque si de mala los hubiere como tales no lo serían. Cuando menos es la consideración de quien,  sin ningún especial interés, hace de administrador.

Este grupo de wasap se hizo inicialmente para comunicar todos los temas relacionados con las regatas de la asociación Regatestorre.  Como había intervenciones sin mala intención con temas triviales que desviaban la atención inicial de las regatas, y a raíz de quejas que no se hacían públicas, decidí crear otro “Avisos Regatestorre”, y mantener el que nos ocupa con la línea que había tomado, pero siempre sobre temas navales, y también como medio para ampliar comentarios sobre nuestras regatas. Hasta ahora, así seguía con alguna pequeña  excepción.

Hace unos día, a raíz de los graves crímenes cometidos por fanáticos islamistas, que tanto ha afectado a la gente de buena voluntad, este medio ha sido  fuente de opiniones apasionadas, y en ocasiones vehementes, que a otros les puede parecer, desde su punto de vista,  que fomentan el odio y la intolerancia, y también por otros temas banales que se han subido. Yo estoy convencido, porque conozco personalmente a las personas, que si bien banalidades puede que así se puedan percibir, no lo son para quien las publica, y que cada cual tenga la consideración,  o no, que proceda; en cuanto a la intencionalidad de fomentar odio e intolerancia no lo creo. Todo lo que se ha escrito y publicado, con más o menos acierto, guste o no guste, es real, y no creo que la intención sea incitar al odio.

Se han dado de baja por los motivos que he indicado personas que lamento lo hayan hecho. Si hubiera sido por no tener interés en temas triviales que no les aportan nada, no me importaría, y lo comprendería, pero es lamentable que puedan quedar resentimientos entre amigos.

Voy a publicar este comentario en amicorumnautorum.blogspot.com.es.  Allí se puede responder anónimamente, lo que se desee, con la única limitación de la educación y respeto al prójimo, común en nuestra cofradía, y puede ser aclaratorio para algunos exponiendo lo que callan  por los motivos que cada cual tenga, y no refutan los comentarios con los que no están de acuerdo. 

El único deseo es que continuemos con este grupo y procuremos no apartarnos de su fin: fomentar la amistad en el entorno de nuestra afición común, la mar.

Un abrazo



jueves, 17 de agosto de 2017

UNA AGRADABLE COMIDA EN EL XIRINGUITO DE LA PLAYA DE SANT JORDI DONDE ES RECOMENDABLE NO IR A COMER PARA QUEDARSE SIN COMER.



En la era cuaternaria ( o por ahí, más o menos), hubo esos movimientos geofísicos, que una vez asentados dejaron un paradisíaco lugar. Después del Homo sapiens, pasaron los íberos, celtas, griegos, romanos, moros, y  franceses, que pese a las broncas que mediaron incrementó su belleza con la construcción, después destrucción y más tarde rehabilitación, de una pequeña fortaleza; el castillo de Sant Jordi. 

Posteriormente llegó una nueva invasión: el turismo con su variedad dominguera. Buena gente en general en un playero ambiente donde parecen encontrarse a gusto por la cara de placer que muestran adentrándose en el agua (puede que por refrescarse o liberar un apretón).

La Cruz Roja con el progreso llegó. También alquiladores de toboganes flotantes o bicicletas náuticas, y para la jornada acomodar duchas y WC,  como el quiosco, bar, o chiringuito que tampoco faltó, de los pocos autorizados (manda güiwols), que lamentablemente caen en manos de raros personajes. 

Así evolucionando fue, y pese a las diferentes invasiones, sin perder su peculiar belleza, con modernismo , a nuestros días llegó, salvo ese chiringuito que del siglo de oro parece resucitó, no por su riqueza artística,  literaria,  culinaria, empatía o buen ambiente de esa época, sino por recordar a la venta que frecuentó El Caballero de la Triste Figura, donde abundaban las sorpresas, encantamientos, licenciados, curas, hidalgos, pícaros, truhanes,  y otras muchas cosas dignas de saberse, casi todas con humor, y en el caso que nos ocupa de no entenderse, y como si se tratara de un suceso, allí acaecido del S. XVI, a continuación relatamos como mejor podemos  para poner en aviso a quienes con buena intención allí acudieren. 



CAPITULO MMXVII DEL LIBRO DE LAS DESDICHAS 
  
Donde se narra los acontecimientos de tres amigos que en busca de cuchipanda, sin saber el porqué, casi salen cuchileados. 

Acercáronse en ocasión a un paradisiaco lugar, con motivo que no viene al caso, tres amigos: el más pequeño, espabilado niño de cinco años, acompañado por su padre, joven de origen teutón que habiendo conocido en otras andaduras el lugar le hizo ilusión aprovechar su asueto para con su hijo disfrutar de ese bello paraje; y el último de los tres, tan solo por su edad, que es deseo alargue lo posible la Providencia, un respetable caminante que hacía en la ocasión de acompañante. 

En tan pintoresco refugio de la mar, hallábase un extraño mesón diferente al de otros lares, y en aquellas tierras conocido como xiringuito. Pidieron para comer, pero la que creíamos hija del mesonero respondió en esa ocasión amablemente que hasta pasada una hora del medio día no se servía vianda, pero sí bebida. Por ello acordaron tomar unas jarras, y a continuación padre e hijo refrescarse dándose un baño en esa costa mediterránea. Mientras, el anciano esperó a la sombra de la techumbre pasando el rato leyendo, no libros de caballerías, sino especie de panfletos de grandes hojas difícil de doblar con la brisa marina, donde los escribanos son portavoces del señor de esas haciendas llamadas "periódicos".  

Al acercarse la hora de la vianda señalada por los amos del lugar, se dirigió a la que parecía ser la hija del mesonero que anteriormente había anunciado el horario como parte del reglamento que en derecho tenían establecido. 

     -  Joven, por favor, ¿puede tomar nota de los platos? 
   - Hasta cinco cuartos de hora pasadas las doce no aceptamos encargos, - respondió ella -. 

Extrañado, sin importancia darle al retraso, pensó el paciente hombre que quizá por una caprichosa nube el reloj de sol se habría retrasado, y  a su amigo recomendó que alargara un poco más el rato de ocio.
  
Puntualmente, a la segunda hora indicada, se presentó otro servidor del xiringuito, que resultó ser el padre de la anunciadora: 

      - ¿Qué va a comer? , - preguntó de una manera un tanto imperativa -. 
    - Espere un momento, por favor,  a que vengan mis amigos, - pidió el viajero -.

Subido de tono, y no de una forma considerada, mejor decir de no buenas maneras, y fuera de lugar, al transeúnte que había aguardado pacientemente, le conminó. 

      - ¡ Aquí se viene a comer y no pueden retrasarse!. 
     - Oiga, - dijo entonces el increpado -, he pedido a la primera hora indicada que tomaran nota. La contestación ha sido que esperara, y ahora Vd. me exige lo contrario. Tan solo le pido por favor que espere un poco  a que lleguen mis amigos.

El empleado marchó, no de muy buen humor, cosa normal para personas que del trabajo hacen calvario, pues mala sangre crea quien trabaja en el buen oficio de servir, y considera que él es quien debería ser sercvido, y aquel en lugar de camarero considerase un hidalgo  que da de comer al necesitado olvidando las monedas que percibe por la altruista manera que él cree proceder.

Aquel hombre, en este caso el cliente que así denominaremos a continuación, acostumbró durante su ya larga existencia a recorrer pueblos y villas de toda la hispana geografía, y también de extranjeros países, donde harto ha sido de comidas de viaje, banquetes y cuchipandas, y apercibido del ambiente que no gustaba, pensó lo más acertado: levantarse y “tomar las de Villadiego”, pero no gustaba tal proceder por consideración al niño de cinco años, que culpa no tenía, y también a su padre ajeno al incidente, y “ojos que no ven…”. En ese instante de duda se acercó el amigo y comunicó sus apetencias, y lo que al niño convenía; así fraguó la mala decisión de participar sin querer en el sainete que se avecinaba. 

Mientras todo esto sucedía, vecinos del lugar y caravanas de gentes de raras costumbres y diversos países en abundancia habían acudido. Extrañas personas de variadas teces: blancos, negros, aceitunados, predominando el rojo langosta, y con escasa indumentaria: varones con raros calzones, algunos muy ajustados que a las damas hacía desviar la vista; recíprocamente ellos por la exigua vestimenta, que apetecía no ciertamente contemplar por sus adornos, bordados, sedas o estampados… Así en brevedad se llenó el refectorio, que hizo comprender al cliente las prisas por dar de comer y doblar los comensales con las pequeñas mesas que disponían. 

Procedió en consecuencia a encargar la vianda, que fue agrado del  cantinero, y tornó con una copa de cerveza invitación de la casa para olvidar el incidente. La disculpa fue bien recibida porque siempre es de agradar lo que bien pudiera ser el propósito de reconducir un  entuerto, aunque no se aceptó la bebida por no apetecer, y en el fondo no ser de buen agrado, por lo que en la mesa se quedó.

Así, una vez ocupados los lugares, comenzaron a servir parte de la vianda encargada: dos raciones de sardinas, bien presentadas en formación oblicua de a dos adornada con escarola para disimular el tamaño (más cerca de sardinillas), servida en pizarra rectangular de buen tamaño; una cazuela de mejillones sobre un plato; una cumplida ración de papas bravas (con salsa bicolor); bebida parecida a zarzaparrilla y vino. Todo ello rápidamente depositándose fue en una mesa de reducidas dimensiones, más tres platos, vasos, cerveza que estaba sin retirar, y cubiertos, con las servilletas bajo el plato para no ocupar espacio inexistente, salvo la jarra de vino que por razón obligada tuvo que dejarse sobre el suelo.

Ya acomodados, el comer iban a iniciar cuando se presentó la camarera con el segundo plato, y sosteniéndolo como si suspendido sobre los comensales esperara a que el más atrevido con clarividencia imposible dónde ubicarlo lo cogiera, el viajero cometió la insensatez, y osadía de decirle: 
   
       - Si no le importa, espere un poco para servirlo, por favor. 
       - ¿Y dónde lo dejo?, respondió. 
       -  No lo sé, pero al tratarse de un plato frío en la misma cocina. 
       - Yo no respondo de lo que pase con el plato ¡?¿! - contestó mal humorada     sin moverse-. 
       - Pero, ¿qué quiere que hagamos con el plato, si no cabe en la mesa?, – indicó el viajero -.

¡Horror! Posible es que mesa o plato fuera la cabalística palabra que produjo los encantamientos del mago Frestón sobre ella, porque como si de negros nubarrones el cielo se cubriera, oímos como aquilones bramar, dirigiendo de manera desafiante el índice de su diestra mano hacia la salida: 

        - ¡Oiga! ¡Yo soy una empleada y no estoy aquí para que me falten el respeto ! Si no están a gusto, ya pueden largarse…! 
       - Joven, no entiendo nada de lo que está ocurriendo, pero deje el plato donde quiera, y seguiremos aquí comiendo por  el niño, - respondió atónito,  y sin alzar la voz el viajero-. 

Cabe recomendación hacer: no discutir con mesonero antes de traer la cuenta, ya que en la cocina preparando lo que haya de servir uno queda ciego y expuesto su paladar… Por ello recomendable es que si llegando a una venta, y en lugar de empatía se encuentra antipatía, como es el caso, por el dueño o sirviente del mesón, mejor es lo posible hacer  comprar hogaza, tocino, y con buena jarra de vino bajo un pino disfrutar.  Motivos suficientes para no esperar el regreso del plato por servir; cosa que importancia no tiene por acabar la fiesta en paz.

Sin finalizar el segundo acto de la comedia,  apareció a la diestra del viajero un brazo, que al completo de tatuajes continuaba vestimenta a rayas que culminaba tocado con un raro, también a rayas, especie de gorro a la usanza de trovador. Por la hediondez de ascuas, sardinas, y quien anda entre pucheros, sin lugar a dudas, era el cocinero, y por la manera de actuar tratábase del propietario, del que en principio, por lógica, se esperaba una disculpa, pero no, al contrario, espetó: 

         - No permito que traten mal a mis empleados, ¿cuál es su problema?. 
      - No, el problema es de Vds., nosotros solo queremos finalizar la comida tranquilos. 

Por parte de los compañeros de viaje, al contrario del equipo mesonero,  se evitó alzar la voz para procurar mantener al niño ajeno al bucanero ambiente del lugar, que arreció al acercarse el  otro sirviente del local, padre de la “ofendida” muchacha, tal que si el de la vestimenta le hubiera gritado: “a mí el tercio”, y aquel, por costumbre de los de Flandes como si excombatiente de la batalla de Bicocca fuera, de manera más servil que servicial, respondiendo a la inexistente llamada, presto se acercó, como si para amedrentar a las víctimas del entuerto quisiera, y al que en esa actuación hacía de alférez  le susurró:

        - ¿Algún problema, Jefe? 
        - No, no pasa nada, - le respondió-. 

Ya en el tercer acto, el niño tomando un helado envuelto (sin peligro), y su padre finalizando la comida, se acerca el veterano de los tercios y vuelve a preguntar, al mayor de los sufridos comensales, como queriendo arreglar el oprobio: 

       - ¿Qué ha ocurrido? 
      -  Ante todo, innecesario es hablar fuerte, y mejor se entienden las personas sin alzar la voz como acostumbran Vds., y Vd. sabrá lo ocurrido, porque yo solo sé que este dislate me ha fastidiado la comida. Nada más, - respondió el viajero -
                         
Y así,  casi finalizó el sainete.


Ahora, llega el desenlace en el siglo XXI, que por la formación acostumbrada del personal de hostelería, o el adiestramiento del propietario del establecimiento en ausencia de aquella, no acostumbran a recibir tal trato los clientes.

Una vez finalizada la comida el niño, que por suerte no se percató de casi nada, se pidió la cuenta.  La trajeron y dijeron que no habían cobrado el sushi (encabronado  plato, culpable pasivo  de la sinrazón y desatino del propietario, el camarero, y de la hija). Mientras llegaba la nota se consideró que lo más acertado, para evitar a todos  tener que soportar todo el rollo de la hoja de reclamaciones y cumplimentarla mediando posibles discusiones, sería más conveniente escribir  con tranquilidad al organismo correspondiente exponiendo la justa queja. 

Como quiera que intentaban cobrar con un ticket de caja donde constaba solo platos, e indicando el importe total verbalmente,  antes de pagar fue reclamada una factura detallada que indicara nombre, dirección y NIF del establecimiento. Marchó deprisa el camarero, y casi menos tardó en regresar el propietario con la nota en la mano, y  un asombroso  repentino cambio de personalidad. Como si se hubiera mutado en lo que debería ser, amable hostelero, dijo que lamentaba lo sucedido recordando, para congraciarse,  que no había incluido el (maldito), sushi. Como no procedía agradecer favor alguno no se aceptó la atención, abonando el plato en forma de propina, y reservar el derecho a corresponder como merecían por el desagradable trato recibido. Se despidió, el que, sí no propietario, actuaba como jefe, basando sus disculpas en falsas justificaciones. Me gustaría, en ocasiones, ser psicólogo, o más bien antropólogo para  satisfacer mi curiosidad por comprender los motivos del absurdo proceder de las raras especies que cohabitan con nosotros.  ¿A qué se debería ese cambio? Se admiten opiniones...

A pesar de los años, no existe en el recuerdo suceso  igual, y solo compensa lo bien que se lo pasó el amiguito ajeno a las groserías de unos pésimos profesionales que mal regentan un  merendero en un privilegiado lugar...






  

miércoles, 19 de julio de 2017

VIRGEN DEL CARMEN 2017


El Silena portando la Imagen, escoltado por el Torne Fortuny.
El que suscribe espera con ilusión esta festividad a la que tantos años ha sido puntual. ¡Fiesta grande de la gente de la mar! Quizá quienes más lo celebran son los de oficio: pescadores, mercantes y Armada. Cada uno a su estilo, como mejor le place, unos con posibilidad de más fasto, otros con más sencillez, pero la mayoría sin faltar su procesión por el mar acompañando a la imagen autoridades, representantes de la cofradía, familiares y cura; tras ella patrullera de la GC, y en Torredembarra, Jesús con su embarcación de la Policía Local;  después el resto de la comitiva. Desde la playa de Baixa Mar los vecinos la contemplan, y esperan el regreso de la Virgen a la parroquia de Sant Joan Baptista. Culmina la fiesta con los acostumbrados fuegos artificiales.

El Eureka, y el Tom con otro velero del puerto.
Este año las jovencitas Pamela y April desde el Ñeque han contado respectivamente 46 y 44 embarcaciones, o sea 45 los participantes...

Quimelu en primer plano

Para empavesar los barcos, no es necesario adornarlos como los camiones pakistaníes. La armonía entre sencillez y economía está el buen gusto: muestra de ello el Quimelu, que ha sido el más abanderado de la flota con guirnaldas adquiridas en el Chinatown de Torre. (Origen del empavesado.)

El Trapella 

Como de costumbre, la salida con un pequeño retraso: el mosén se aprovecha una vez al año alargando el sermón  para los pescadores...

Está aumentando el interés por participar en este tipo de eventos, lo que se acepta con agrado y signo de progreso. La celebración de tan atávicas costumbres siempre es bienvenida. Dice mucho a favor de una sociedad que cuenta y respeta tan ancestrales tradiciones, las celebra y disfruta en un alegre, amigable y fraternal ambiente.





viernes, 30 de junio de 2017

UN BARCO LLAMADO BLAS DE LEZO


Recientemente ha salido a la palestra una investigación  de la Guardia Civil sobre unos supuestos delitos cometidos por malquistos españoles relacionados con el Canal Isabel II.  Los investigadores bautizaron la operación con  el nombre Lezo por la conexión del Almirante con Colombia, donde parece ser, como dicen los calós, choraron y se repartieron algunos la guita. Ello me ha recordado las hazañas de este marino, sobre todo la heroica defensa de Cartagena de Indias, donde, después de las vicisitudes y el sufrimiento que le costó la vida al poco tiempo de la victoria, fue también víctima de la mezquina calumnia compañera de envidia de los mediocres que no soportan la sombra de los grandes hombres. Como acostumbra, una vez muerto, prevaleció la verdad y se reconocieron todos sus méritos. Una ejemplar vida al servicio de los españoles, tan dados a exaltar los éxitos de otros países restando importancia a los propios.  

El almirante D. Blas de Lezo y Olavarrieta, vasco de Pasajes, era también conocido como Mediohombre (aunque los güiwols los tenía más grandes que el caballo de Espartero): a los 15 años en la batalla naval de Vélez Málaga una bala de cañón le alcanzó en la pierna que tuvieron que amputarle en vivo; 3 años más tarde defendiendo Santa Catalina de Tolón una esquirla le vació el ojo izquierdo; y en el asedio de Barcelona una bala de mosquete le dejó manco del brazo derecho. Clara la explicación del acertado mote y difícil de ocultar, salvo sus enemigos que lo presentaron como un un hombre entero y genuflexo (con pata de palo), ante su feroz enemigo almirante Vernon en la medalla que acuñaron para conmemorar una victoria sobre Blas de Lezo, que no fue tal, sino una humillante derrota del almirante Edward Verner y SM.

Fortaleza de San Felipe de Barajas con la estatua de D. Blas de Lezo
Corría el año 1737, y en la Sala de los Comunes de Inglaterra el pirata Robert Jeckins relataba como navegando por las costas de Florida con su navío Rebecca fue abordado por el guardacostas español Isabela  del capitán Fandiño, al cual no le bastó con castigar al  contrabandista cortándole la oreja (suave pena para la época), sino que se atrevió a decirle  que lo haría con el rey de Inglaterra navegando sin permiso por aguas españolas. Este incidente fue una excusa para iniciar otra guerra contra España con el propósito de acabar lo que con el corso no podían: el dominio comercial español en el Caribe.


El mayor desembarco conocido hasta el de Normandía
Después de varios intentos por conquistar Cartagena de Indias rechazados por la guarnición y  los 6 navíos de línea que disponían, prepararon para acabar definitivamente con la resistencia española una escuadra de 186 navíos (muy superior a la Armada de Felipe II), con 27.000 hombres, 4.000 reclutas de Florida mandados por Washington (hermano del libertador), y 2000 cañones,  bajo la autoridad del almirante Edward Vernon, prestigioso marino inglés que conocía bien, y le tenía ganas sino venganza a Blas de Lezo, hombre curtido en más de 20 batallas.


Ingleses y holandeses consideraban a Blezo un hombre maldito
 por las  pérdidas sufridas frente a él.
Gracias al valor de los defensores, la estrategia defensiva de Blas de Lezo, imponiéndose al criterio del Gobernador de la Colonia, las  escaramuzas y su ingenio (uno de ellos consistió en unir dos balas de cañón con una cadena que hacía más certero el tiro desarbolando los navíos), fracasó el mayor desembarco conocido en la historia hasta el de Normandía en 1945.

Duró el sitio del 13 de marzo al 20 de mayo.  Ya extenuados  los cartageneros,  después de repeler varios intentos, esperaban su final con el asalto definitivo al castillo. Previamente, una nueva astucia de Lezo, como resultado de la información recibida por dos soldado de la guarnición que habían fingido desertar, hizo excavar un foso alrededor del castillo para evitar que las escaleras alcanzaran la altura necesaria, produciendo en ese último intento  una gran mortandad a las tropas de Vernon. Aprovechando ese desconcierto, ya desesperados, Blas de Lezo  ordenó abrir las puertas, y atacar a bayoneta.  Despavoridos los ingleses  huyeron por el cerro de San Lázaro, y embarcaron con cuantiosas pérdidas. No obstante, después de la derrota estuvieron durante 30 días bombardeando el castillo de San Felipe de Barajas hasta que le ordenaron que cesara de hacer el ridíciulo.

Vernon, al inicio del desembarco conquistó el castillo de San Luis y otras fortificaciones. Eufórico y vanidoso, llevado por la venganza de las batallas navales perdidas frente a D. Blas, se anticipó a anunciar la conquista de Cartagena de Indias en una carta dirigida a su esposa.  El rey Jorge II, contagiado y viéndose poseedor de la fortuna que necesitaba para reponer sus exiguas arcas, ordenó acuñar  medallas conmemorativas de su quimérica victoria, una de ellas arrogante con la leyenda “el orgullo de España humillado por el Almirante Vernon”.
Medalla homenaje a una victoria que fue una derrota .
Hay varias unidades en el Museo Naval de Madrid.
 El balance de la contienda fue por parte inglesa de 11.000 muertos y 750 heridos; 1.500 cañones abandonados; navíos hundidos o inutilizados, 6 de tres puentes, 13 de dos, 4 fragatas  y 27 transportes.  Los españoles perdieron 5 navíos quemados por ellos mismos, 1.200 muertos  y 800 heridos.Tal fue la humillación de la derrota,  que el rey Jorge II prohibió que se hablara o escribiera  sobre la batalla.  Así,  ha pasado desapercibida como si no hubiera existido esta gran victoria, digna de un lugar de honor en la historia militar universal. Lo lamentable:  desconocida también hoy por la mayoría de españoles. 

dio-hombre-contra-imperio/1047826.shtml

La Armada Española acostumbra a bautizar uno de sus más modernos buques con el su nombre: Blas de Lezo.

La moderna Fragata Blas de Lezo
de la serie F103

Videos sobre Blas de Lezo y Cartagena de Indias

Libros recomendados:
El día que España derrotó a Inglaterra de Pablo Victoria.
HEROE DEL CARIBE J. Pérez Fonse














domingo, 28 de mayo de 2017

UN BARCO LLAMADO PAPAYA

Un amigo, Siscu del Papaya. Vecino de amarre que hemos coincidido en muchas regatas en las que nos cruzábamos  con frecuencia navegando, pero siempre nos aventajaba.


Bueno, no siempre, recuerdo que en "una" ocasión no.


De cualquier manera  compensaba verlo navegar, más cuando lo hacía a todo trapo...


Últimamente, mediando una excusa, le llamaba con cierta frecuencia para interesarme si estaba con ánimos, e invitarle a alguna actividad, si bien era innecesario hacerlo porque, encontrándose bien, no le faltaba ocasión con amigos y familiares que le acompañaban para salir y disfrutar del Papaya; Siscu era de esos patrones que no les falta tripulación, y además asidua: tenía un buen barco, con una buena bodega, muchas millas navegadas, y muy buen carácter... 


Hace unos días, yendo en coche hacia Tarragona sonó el manos libre, descolgué, y siguió una voz tenue:

- Hola Ñeque
- Qué tal Siscu (le respondí).
- Mal, muy mal, me quedan días de vida...

¡Puf...! Siguió una corta pero dolorosa conversación. Mantuve lo que pude los sollozos que me apretaban para no hacer más dramática la situación. A pesar de contenerme, es probable que se diera cuenta por lo que a continuación me dijo:

- Ramón, no te preocupes, estoy tranquilo, me voy en paz, bien acompañado y te
  quiero pedir un favor.                
- Díme.
- Quiero que me despidas de todos los amigos del puerto, tengo muy gratos
   recuerdos de lo bien que lo he pasado en Torredembarra.

¡Qué sosiego, tranquilidad, paz interior! ¿Es corriente que una persona hallándose en el umbral de la muerte se acuerde de despedirse personalmente, con esa serenidad, de todos sus amigos? No sé lo que haré yo, os lo contaré..., pero en Siscu se comprende por el gran sentido que tenía de la amistad, su empatía, su educación, era una persona muy divertida, agradecida y agradable. Solo le ha faltado mostrarnos esa grandeza de espíritu a la hora de la muerte. Con esa tranquilidad, también dejó constancia de su sentido del humor, que me hizo olvidar por un  instante la situación dramática en que se encontraba al decirme entre la conversación:

- Lo normal so (...), es que esto te hubiera pasado a ti, no a mí, porque tú eres
   mucho más viejo...

¡Sorprendente su paz! Después de cortas frases manteniendo su estoicismo, finalizó:

 - Adiós Ñeque, un beso, amigo -.


Me desahogué durante unos instantes, y a continuación como flashes pasaron por mi mente las singladuras en las que habíamos coincidido, y las divertidas sobremesas en el Papaya donde no faltaban gin tonics y similares.


Una pérdida irreparable principalmente para su madre, hijos, hermano, Nuria, seres queridos, y amigos íntimos que le acompañaban, pero que no pasa desapercibida y ha dejado huella, con una gran tristeza, en todos los que hemos tenido la suerte de conocerle. 


Era Patrón de la fundación Onada, institución dedicada a la integración social y laboral de personas con discapacidad psíquica, y hace unos años tuvo la idea de pasear en velero a los alumnos de la asociación La Matinada de Torredembarra, entidad sin ánimo de lucro que colabora con la mencionada Onada, y se dedica a organizar actividades y acompañar a estos muchachos los fines de semana. Desde entonces, cada año se ha repetido el que llamamos bautismo de mar de los argonautas. ¡Una gran persona, con un mayor corazón! Perdurará su recuerdo siempre.


Él siempre estaba dispuesto para acompañarlos, nunca faltó. Era la nave capitana de los argonautas, el padrino del bautizo de mar. Precisamente ayer realizamos la salida correspondiente a este año, y Vero, una muchacha veterana que ha asistido desde que se iniciaron las actividades, al regresar al puerto y ver al Papaya, me ha preguntado,  ¿por qué no ha salido este barco? Con gran dolor y tristeza, escuetamente, le he respondido:  porque no está, se ha ido...






jueves, 18 de mayo de 2017

III REGATA ROCA FORADADA



El pasado fin de semana se ha celebrado la III Regata Roca Foradada de Torredembarra, también clasificatoria para la XI Lliga de Regatestorre. Con 28 embarcaciones inscritas, el tiempo  que acompañó con buena mar, y un viento moderado y constante, proporcionó una agradable jornada, con una divertida regata de las que crean afición. Así lo expresaron las embarcaciones que hicieron su bautismo regatero, y satisfactoriamente inoculados para continuar en las próximas pruebas.



Importante participación la de nuestros vecinos de Tarragona ( unas doce embarcaciones),  con el Raquero que se clasificó en primer lugar, seguido del Grop III de Torredembarra, y el Salao tú, también tarraconense, que se situó tercero.


El día anterior,  siguiendo la costumbre que aportaron nuestros vecinos de la Imperial,  se realizó el  concurso de Pinchos del Pantalán, en un ameno, y no menos apetitoso ambiente. Como era de esperar,  con el apoyo recibido del flanco sur almogávar, y por satisfacer el paladar de una mayoría,  el Albatros de Tarragona se llevó la mención de honor  con el pincho más votado…


Una amplia variedad de pinchos, con escasísima diferencia en la excitación de las papilas gustativas, pero sí por la presentación, siguió la el Mustang...


Mención especial de fiesta fue el pisco del Ashaluce, y la caipiriña policromada del Ñeque, bueno, más bien de Tatiana, que con sabor brasileiro sirvió para alegrar la jornada, y alguna cabeza recordar a la mañana siguiente.


Finalizó el día con una cena de amigos y la entrega de trofeos  correspondiente a esta tercera edición de La Roca Foradada.


Como de costumbre, nos obliga a considerar y agradecer la buena organización y atenciones recibidas, sin olvidar a los amigos de otros puertos que participaron, y en especial a nuestros vecinos de Tarragona,  cada vez más importante el número de ellos que se inscriben, haciendo nuestras actividades  más divertidas y competitivas.

Clasificaciones III Roca Foradada

Clasificación Gral. Lliga Creuers
                             










martes, 2 de mayo de 2017

UN VELERO LLAMADO A POC A POC MORENITO


Ángela,  en la ribera del Manzanares, donde  los patos del alcalde,  garzas,  y algún cormorán, dieron vida al río, su mirada recreaba pensando en un lugar  donde poder navegar, mientras un deportista marino, en la mediterránea orilla de inigualable ciudad, viendo delfines saltar, para circunnavegar la tierra soñaba bajel preparar; siguió el destino y medió, para que ambos unidos, siempre prestos a zarpar en demanda de cualquier puerto, iniciaran desde la Imperial, alegres, emocionantes, y a veces duras singladuras  difíciles de olvidar, también de Cádiz recordar, con el ausente amigo Fico, como en otras ocasiones con su Nowanda,  Angela acompañara a manejar.


Angela acompañando a Fico en el Nowanda
Mas frecuente no es que gente de la mar se entregue en gallinas cuidar, y desconozco si es afición por amor, o ahorrativa mujer donde materia prima tener, y de huevos disponer para tortilla de papas hacer.
Extrañado un buen amigo,  que de risa fácil es  y contagiarla también, de gallinácea afición de mujer navegante, guaseábase  el tunante mientras brazos agitaba y entre risas, apretando a la vez, semejase a gallina al poner; brazos por alas, labios por pico, y mientras los movía,  con estrecheces cual si güiwol  sacara, a la sufrida ave imitaba:  a poc, a poc, a poc, a poc …, y Angela que entre risas, exclamaba, ¡Morenito! ¡Morenito!,  se desternillaba, así de esta alegre manera surgíó el nombre con que se quedó,  y Angela con  Alfonso César,  más por segundo apellido el buen amigo  conocido, con el A poc a poc Morenito  surcaron con aventuras  mares,  mientras ella,  lejos de la costa,  huevos frescos de su pita añorara.

A poc a poc Morenito
Unidos formaron  pareja en la mar,  con travesías y regatas plenas de éxitos, y anécdotas que contar, alegres y divertidas,  cuando no agotadoras  en interminables jornadas ,  hasta el puerto arribar, aunque luego en tierra sabían aprovechar.


Ejemplar  tripulación, en velero veloz, con patrón que de pura sangre no solo es, de pura vida tal vez, pues como los ticos dicen del ser que lleva tatuado en sus genes: humildad, bravura, vida, conformidad, buen  hacer..., muy buen amigo también, y para lucir de ellos, comprobad podéis, clicando aquí, que no os engaño,y también interesantes anécdotas, tocando el hombro izquierdo del ratón conoceréis, quienes la suerte no tenéis, a esta pareja de buenos amigos, virtud que entre marinos no escasea  y tan necesaria es en la mar.

Con mar de leva en el Atlántico

De empopada con balón

Limpiando el Caribe

Si iban, orto; de regreso ocaso

Huevos frescos no hubo, pero pescado no faltó

Regresando

Polizón en Barbados

¡Buena mar y buen viento, queridos amigos!





                                                                          











                                                                          




martes, 25 de abril de 2017

EN BUSCA DE LA BOYA PERDIDA

La víspera de San Jordi, de la Imperial Tarraco partieron, no en busca de la rosa, de una baliza más bien, más como aburrido y agotado por la princesita, el dragón encontró una boya con la que jugar, y así a los regatistas poder bien jeringar, en especial a quienes impidió alcanzar, cuando ya era un hecho de aventajados bajeles, que arribaban los primeros, y a fil de roda creían lo que correspondía hallar, que el monstruo bastante alejado había. Pero no regocije algún pérfido bucanero, que entre almogávares anduviere, pues regatas de esa liga quedan para llorar sus penas, por las veces que ellos las popas han de avistar, de quienes por su buen  gobierno se clasificarán. 

No obstante altercado, enigmático que incapaz es el Cesid  de averiguar, la regata transcurrió con meteorología bien contratada, que a todos hizo gozar, aunque alguno cargado de razón por tan inesperado incidente, y otros por compromiso tuvieron que abandonar, pero no uno de los marrones, que estoicamente supo aguantar, superando su lesión que no tardará en remediar. 

Despidieron algunos la jornada, con excelente cuchipanda en peruano restaurante: adecuado precio, buen yantar, y voluntarioso, que no esmerado servicio, y con espirituosas bebidas finalizaron, quienes regresaron de completar su singladura por mar. 

Tan alegre jornada, y los sucesos narrados, algún tunante armador, este peculiar evento con escueto nombre ha rebautizado:

“Original Regata la de San Jordi del RCNT, en la que balizador, juez y oficial, cual si fueran  Princesa, Dragón y Principe, tocaron bien las pelotas, y 
 un güiwol la boya encontrar costó"






viernes, 7 de abril de 2017

UN VELERO LLAMADO ACALA

En su día, inicié con el Nowanda, de nuestro querido amigo Fico, la narración de los curiosos y originales nombres con los que se  bautizan las embarcaciones.
Hoy continúo con el Acala, un vivaz y alegre velero Super Daimio 28. Espero que su patrón Chema dé el consentimiento para publicar mis intenciones sobre las que a él arribaron para batear su bajel con ese epíteto, que no mote, me consta, aunque la variedad lo permita. 


Dejaremos a la imaginación de la flota determinar cuál de las opciones es la que más se acerca al buen hacer de esa nao en la mar, y no menos en tierra sus armadores (en plural), porque son dos:  Lucia y Chema.
Acala  es un municipio prehispánico de Méjico, actualmente situado en el estado de Chiapas. Precede de la voz indígena acalla, que significa la exclamación ¡Oh chicha mía!, pero esta chicha, no es la chicha que no debéis pensar. Originariamente se  trataba de una bebida de baja graduación hecha a base de maíz masticada que elaboraban los quechuas en una amigable ceremonia:  se reunían familiares, amigos, e invitados alrededor de una jofaina, y después de rumiar, ¡hala!,  a escupir todos en  la palangana, donde fermentaba gracias a la ptialina (sustancia que contiene la saliva)*. Un poco guarrindongos en aquella época. Hoy exigen una revisión odontológica para comprobar la firmeza molar de los operarios.


También la chicha es de todos conocida: desagradable efecto físico que se achaca al viento sin culpa alguna porque este no existe. Es una ausencia del mismo que aparece, bueno, desaparece, repentinamente, generalmente cuando falta poco para arribar a la línea de llegada… Entonces es el momento de cargarse de paciencia y calmarse. De ahí el devenir de calma chicha…


Chicha, en castellano, significa carne comestible; también algo de poco valor, “es de chicha y nabo”.  En cambio  en  el habla de la Rivera de Navarra tener muchas chichas es estar gordo, tener muchas carnes o lorzas; no tener cuatro chichas, es estar delgado;  no tener ni chicha ni limonada, estar escuachimizado, y tener pocas chichas, se refiere a quien está muy delgado, que tiene pocas carnes, o sea poca chicha (al no determinar sexo se refiere a  que la escasez  está repartida por todo el cuerpo, no concentrada).
Hasta el momento, no encuentro ninguna  afinidad entre Lucia y Chema con ninguno de los significados expuestos.  No, nada más alejado del buen gusto de Lucía. Lo veo casi imposible.
Por último, Acala, es una de las deidades del culto budista japonés. Fudo Myo O (el inamovible). Es una fiera de la sabiduría, su matra (frase o canto que se recita durante la meditación),es:   シルビアは何を知っている彼女を頼み.


Chema, acostumbrado a los nipones lo entenderá, si no, poniéndole música, al tratarse de una acción esotérica de meditación, podéis consultarlo con Silvia que lo traducirá al ritmo del yoga; pss, total es una frase sencilla.
Acala, es la deidad que protege a todos. Podemos navegar con tranquilidad cuando nos acompañe. Las roturas de velas, palos, y mal tiempo que nos persigue, no es muy normal…
Este último Acala (Fudo Myo O)*, parece que es el que más se identifica con el buen hacer de Chema y Lucía. Esperemos que nos saque de dudas y aclare por cuál se decidió.

*http://www.bujinkantenchimon.com/fudomyo.html *Oro líquido de los incas

Bibliografía: diccionario quechua; el habla de la Ribera de Navarra;