In memoriam

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Siscu del Papaya

viernes, 7 de abril de 2017

UN VELERO LLAMADO ACALA

En su día, inicié con el Nowanda, de nuestro querido amigo Fico, la narración de los curiosos y originales nombres con los que se  bautizan las embarcaciones.
Hoy continúo con el Acala, un vivaz y alegre velero Super Daimio 28. Espero que su patrón Chema dé el consentimiento para publicar mis intenciones sobre las que a él arribaron para batear su bajel con ese epíteto, que no mote, me consta, aunque la variedad lo permita. 


Dejaremos a la imaginación de la flota determinar cuál de las opciones es la que más se acerca al buen hacer de esa nao en la mar, y no menos en tierra sus armadores (en plural), porque son dos:  Lucia y Chema.
Acala  es un municipio prehispánico de Méjico, actualmente situado en el estado de Chiapas. Precede de la voz indígena acalla, que significa la exclamación ¡Oh chicha mía!, pero esta chicha, no es la chicha que no debéis pensar. Originariamente se  trataba de una bebida de baja graduación hecha a base de maíz masticada que elaboraban los quechuas en una amigable ceremonia:  se reunían familiares, amigos, e invitados alrededor de una jofaina, y después de rumiar, ¡hala!,  a escupir todos en  la palangana, donde fermentaba gracias a la ptialina (sustancia que contiene la saliva)*. Un poco guarrindongos en aquella época. Hoy exigen una revisión odontológica para comprobar la firmeza molar de los operarios.


También la chicha es de todos conocida: desagradable efecto físico que se achaca al viento sin culpa alguna porque este no existe. Es una ausencia del mismo que aparece, bueno, desaparece, repentinamente, generalmente cuando falta poco para arribar a la línea de llegada… Entonces es el momento de cargarse de paciencia y calmarse. De ahí el devenir de calma chicha…


Chicha, en castellano, significa carne comestible; también algo de poco valor, “es de chicha y nabo”.  En cambio  en  el habla de la Rivera de Navarra tener muchas chichas es estar gordo, tener muchas carnes o lorzas; no tener cuatro chichas, es estar delgado;  no tener ni chicha ni limonada, estar escuachimizado, y tener pocas chichas, se refiere a quien está muy delgado, que tiene pocas carnes, o sea poca chicha (al no determinar sexo se refiere a  que la escasez  está repartida por todo el cuerpo, no concentrada).
Hasta el momento, no encuentro ninguna  afinidad entre Lucia y Chema con ninguno de los significados expuestos.  No, nada más alejado del buen gusto de Lucía. Lo veo casi imposible.
Por último, Acala, es una de las deidades del culto budista japonés. Fudo Myo O (el inamovible). Es una fiera de la sabiduría, su matra (frase o canto que se recita durante la meditación),es:   シルビアは何を知っている彼女を頼み.


Chema, acostumbrado a los nipones lo entenderá, si no, poniéndole música, al tratarse de una acción esotérica de meditación, podéis consultarlo con Silvia que lo traducirá al ritmo del yoga; pss, total es una frase sencilla.
Acala, es la deidad que protege a todos. Podemos navegar con tranquilidad cuando nos acompañe. Las roturas de velas, palos, y mal tiempo que nos persigue, no es muy normal…
Este último Acala (Fudo Myo O)*, parece que es el que más se identifica con el buen hacer de Chema y Lucía. Esperemos que nos saque de dudas y aclare por cuál se decidió.

*http://www.bujinkantenchimon.com/fudomyo.html *Oro líquido de los incas

Bibliografía: diccionario quechua; el habla de la Ribera de Navarra;
       






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